Todos tenemos en la cabeza la imagen icónica de Steve Ballmer gritando ‘Developers, developers, developers!’. Y cuando el CEO de Microsoft nos declaraba su amor la verdad es que muchos simplemente le ignoramos.  No nos sentíamos identificados. Para los que pensábamos en una manera diferente de construir herramientas y productos gracias al trabajo en comunidad Microsoft no era una referencia. Creíamos que apoyándonos en lo que otros desarrolladores habían construido y liberado con anterioridad podíamos crear cosas mejores, o por lo menos diferentes.

Han pasado 18 años y hoy nos encontramos con una realidad muy diferente. Sí, Microsoft acertó y los desarrolladores son los nuevos reyes del Departamento de Tecnología. Pero el uso de productos, librerías o utilidades open source es la nueva norma, en muchos casos la opción por defecto. Las empresas adoptan los procesos y herramientas de las comunidades de desarrollo abierto porque no solo son mejores, también son el estándar de la industria. Los desarrolladores buscan soluciones en foros de discusión, listas de correo y en meetups donde poder compartir sus experiencias con otros expertos. La web del fabricante ya no es la primera opción.

Y Microsoft lo ha entendido. Está cambiando gracias a que ha abrazado las tecnologías abiertas y los cambios que desencadenan dentro de las organizaciones. Azure -la nube de Microsoft- está especialmente diseñada para integrar de forma nativa las soluciones open source mas populares, ofreciéndolas también de forma gestionada, como es el caso de Kubernetes y AKS. Github es ahora parte de Microsoft en una apuesta clara por las comunidades de desarrollo abiertas. Visual Studio Code es uno de los proyectos de código abierto más activos del mundo con miles de extensiones. Y todo esto sin contar con los servicios Azure basados en productos abiertos, o los proyectos esponsorizados por LinkedIn y Github.

Por fin Microsoft puede ser la casa de todos los desarrolladores.